Área infanto-juvenil

Los niños y adolescentes atraviesan etapas de crecimiento que, en ocasiones, pueden ir acompañadas de miedos, conductas desafiantes o dificultades emocionales, relacionales y de aprendizaje. La terapia infantil y juvenil ofrece un espacio seguro donde expresar lo que sienten, comprender sus emociones y aprender nuevas maneras de relacionarse en su entorno.

¿Cuándo acudir?

  • Ansiedad, miedos, fobias o inseguridad.
  • Dificultades de autoestima y autoconfianza.
  • Problemas de conducta.
  • Conflictos en las relaciones con iguales y habilidades sociales.
  • Procesos de duelo, separación o cambios familiares.
  • Trastornos del aprendizaje, TDAH, dislexia u otras necesidades educativas.

El objetivo es que el niño o adolescente encuentre sus propios recursos y que la familia disponga de herramientas prácticas para acompañar el proceso de cambio.

Evaluación* y reeducación pedagógica

En muchos casos, detrás de las dificultades escolares o conductuales hay factores cognitivos, atencionales o emocionales que no se detectan a simple vista. La evaluación pedagógica permite comprender cómo aprende un niño o adolescente y qué barreras están interfiriendo en su desarrollo académico y personal.

  • Altas capacidades.
  • Dificultades específicas de aprendizaje en lectura (Dislexia).*
  • Dificultades específicas de aprendizaje en la escritura).*
  • Dificultades específicas de aprendizaje en aritmética/cálculo.*
  • Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH)
  • Trastorno del espectro autista (TEA)

El objetivo no es solo obtener un diagnóstico, sino proporcionar un mapa comprensible que guíe a cuidadores y docentes en cómo acompañar mejor a vuestro hij@ en su trayectoria educativa y personal.


Área de terapia familiar

Las familias suelen vivir con incertidumbre cuando un hijo presenta dificultades emocionales o conductuales. Muchas veces sienten que ya lo han probado todo, sin encontrar resultados. El trabajo terapéutico con padres y madres permite entender qué dinámicas están manteniendo los problemas y encontrar nuevas formas de actuar que favorezcan un cambio real.

¿Cuándo acudir?

  • Mejorar la comunicación familiar y fortalecer los vínculos.
  • Establecer límites claros, firmes y respetuosos.
  • Manejar conductas desafiantes o explosiones emocionales en casa.
  • Comprender y acompañar a niños de alta demanda o con necesidades específicas.
  • Afrontar momentos de crisis familiar (duelo, separación, llegada de un nuevo miembro, adolescencia…).

El acompañamiento familiar ayuda a los cuidadores a ganar seguridad en su rol y a transformar la convivencia mediante pequeñas acciones que generan grandes cambios.


Área de terapia de pareja

Las parejas atraviesan momentos de dificultad que pueden desgastar la relación: discusiones constantes, falta de entendimiento, pérdida de la conexión emocional o diferencias en la forma de afrontar la vida en común. La terapia de pareja ofrece un espacio neutral y seguro donde cada miembro pueda expresarse y aprender nuevas formas de comunicarse.

¿Cuándo acudir?

  • Problemas de comunicación y entendimiento.
  • Conflictos recurrentes que no encuentran solución.
  • Dificultades en la convivencia o en la vida sexual.
  • Procesos de separación, toma de decisiones, duelo y cierre de etapas.
  • Recuperar la conexión emocional y el proyecto compartido.
  • Promoción del desarrollo cognitivo, de la motricidad y habilidades sociales.

El objetivo no siempre es “mantener la relación a toda costa”, sino ayudar a la pareja a decidir con claridad qué camino quieren tomar y, si deciden continuar junt@s, fortalecer el vínculo desde una base más sana.


A partir de un enfoque sistémico se intervendrá de forma individual pero también se necesitará la colaboración familiar y la coordinación del centro educativo incluso de otros agentes externos (pediatras y otros profesionales de la salud) en la mayoría de los casos.